Internazionali: Primeras bajas italianas

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Las italianas Lucia Bronzetti, Martina Trevisan y Jennifer Ruggeri fueron eliminadas hoy en la primera ronda del WTA 1000 de Roma, en el que su compatriota Jasmine Paolini defiende corona al igual que en el torneo de dobles, cuyas pasadas dos ediciones conquistó en pareja con Sara Errani.
    Bronzetti (173), quien accedió al cuadro principal de los "Internazionali d'Italia" merced a una "wild card", se despidió en el estreno al caer por 6-3, 5-7 y 6-4 tras dos horas y 36 minutos de juego frente a la estadounidense McCartney Kessler (50), rival de su compatriota Iva Jovic (17) en segunda rueda.
    Trevisan (516) perdió por 6-4, 0-6 y 6-3 tras poco más de dos horas frente a la australiana Talia Gibson (62), que será rival en el estreno de la rusa Diana Shnaider (20) en tanto que Ruggeri (265) se despidió con parciales de 4-6, 6-2 y 6-2 ante la turca Zeynep Sonmez (65), que chocará ahora con la estadounidense Jessica Pegula (5).
    Paolini (8) espera en segunda ronda por la ganadora del duelo entre la brasileña Beatriz Haddad Maia (78) y la francesa Leolia Jeanjean (127), en tanto que la estadounidense Coco Gauff (4), su vencida en la final hace un año, debutará ante la vencedora del partido entre la kazaja Yulia Putintseva (77) y la checa Tereza Valentova (48).
    La polaca Iga Swiatek (3), campeona en 2021, 2022 y 2024, debutará ante la ganadora del duelo entre la estadounidense Caty Mcnally (52) y la australiana Daria Kasatkina (66) por la misma llave en la que la estadounidense Emma Navarro (35) chocará con la vencedora del partido entre la italiana Elisabetta Cocciaretto (41) y la austríaca Sinja Kraus (103).
    Ya conoce a su rival en el estreno, en cambio, la bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno del mundo que enfrentará a la checa Barbora Krejcikova (53), que derrotó por 6-2 y 6-4 a la francesa Elsa Jacquemot (64), y que busca sacarse la espina por la final perdida ante Swiatek en 2024 El mismo objetivo persigue el italiano Jannik Sinner, líder del ranking masculino que viene de hacer historia al ganar su quinto título consecutivo en un Masters 1000, marca nunca antes alcanzada por otro tenista, al conquistar el de Madrid, que sumó a los de París 2025 y a los que cosechó este año en Indian Wells, Miami y Montecarlo.
    Sinner, que el año pasado cayó en su única final hasta ahora en Roma, frente al español Carlos Alcaraz (ausente por una lesión en la muñeca derecha que le impedirá defender también el título en Roland Garros), debutará en el Foro Itálico frente al ganador del choque entre el austríaco Sebastian Ofner (82) y el estadounidense Alex Michelsen (42) por la misma llave en la que el checo Jakub Mensik (28) espera por el vencedor del duelo entre el italiano Matteo Berrettini (100) y el australiano Alexei Popyrin (60).
    Al igual que Sinner, Berrettini sueña con convertirse en el segundo italiano en conquistar este torneo desde que lo hiciera en 1976 el legendario Adriano Panatta al vencer al no menos legendario argentino Guillermo Vilas, que lo conquistó en 1980 (un año después lo haría su compatriota José Luis Clerc y en 1989 Alberto Mancini).
    "Estoy feliz de estar aquí y trataré de disfrutarlo. Este torneo nunca será un peso para mí porque he soñado con jugarlo desde que era un niño. Si no pudiera hacerlo, sería el momento de retirarme", afirmó Berrettini, oriundo de Roma, quien espera iniciarlo con el pie derecho.
    "Después de Madrid encontré la motivación para volver al trabajo y en Cagliari encontré la energía que me estaba faltando", agregó Berrettini, que se despidió del Challenger de Cerdeña en cuartos al perder con el polaco Hubert Hurckatz, superado en la final por el italiano Matteo Arnaldi.
    "Jugar en Italia siempre es especial y más aún en un Masters 1000. Estoy seguro de que el esfuerzo que estoy realizando, más temprano que tarde pagará", agregó el tenista de 30 años que "el modo antiguo de afrontar el tenis me estaba llevando por el camino equivocado y necesitaba cambiar mi actitud".
    Berrettini elogió a su compatriota Sinner al afirmar que "está demostrando ser un gran campeón en todo lo que hace y representa una fuente de inspiración para todos nosotros porque resulta increíble su dedicación y el modo que tiene para salir adelante".
    En el horizonte de un Sinner que parece imbatible está el serbio Novak Djokovic (4), que lo venció en semifinales del Abierto de Australia (en el que el italiano defendía la corona lograda en las anteriores dos ediciones) tras batallar durante cinco sets.
    Un Djokovic que sumó seis títulos en Roma (2008, 2011, 2014, 2015, 2020 y 2022), que jugó otras tantas finales (la misma cantidad que el ya retirado español Rafael Nadal, que ganó diez de las 12 que disputó) y que podría enfrentar al italiano únicamente en una final.
    Hoy, el serbio que faltó por lesión en el circuito durante seis semanas, se reencontró con el público en la Plaza del Pueblo, símbolo de Roma donde lo aguardaban cientos fanáticos y también el griego Stefanos Tsitsipas (75), su vencido en la final del torneo en 2022.
    "Nole", que en la víspera se había entrenado en la Cancha central, fue recibido con aplausos, cánticos y banderas por el público, entre el cual se destacaron los futbolistas daneses Gustav Isaksen y Oliver Provstgaard, compañeros de equipo en Lazio.
    Djokovic, de 38 años, se entrenó con el salvadoreño Marcelo Arévalo, bromeó con los aficionados y conectó algunos golpes que los hicieron delirar tras haber practicado en la víspera con el peruano Ignacio Buse pensando en el debut frente al ganador del choque entre el húngaro Marton Fucsovics (57) y el croata Dino Prizmic (79), que avanzó desde la "qualy" al derrotar hoy al italiano Federico Bondioli por 6-2 y 6-4.
    El presidente de la Federación Italiana de Tenis y Padel (FITP), Angelo Binaghi, aprovechó la ocasión para reiterar que el objetivo es "superar los 400 mil espectadores y alcanzar ingresos para el territorio cercanos a los mil millones de euros", aunque obviamente el más importante sería "tener un campeón italiano después de 50 años".
    "Tenemos la suerte de contar con Sinner, un campeón humilde con valores familiares en un mundo de excesos", afirmó por su parte Marco Lavazza, vicepresidente del grupo que patrocina al número uno del mundo, un tenista que -dijo- "empuja los límites siempre un poco más y se anima a modificar su juego para seguir mejorando y alcanzar la perfección".
   

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